miércoles, 23 de abril de 2014
Mis Monstruos.
Sí quisiera pero que pasa si… quizás puede ser que…y si… No
sé. De repente podría… pero no estoy convencida, aunque sí sé que quiero pero
puede que… ¿Qué pasa si…? Ó de pronto no pase eso, pero también podría… Aunque
sé que no pero ¿y si sí? Yo quiero, en serio quiero, sé que quiero pero a lo
mejor no... Podría ser, aunque capaz… No
sé… Pero sí sé. No no no, en serio sí. Sino que... ¿Qué? Sí, sí, sí… En serio sí pero pienso que tal
vez… no sé.
domingo, 20 de abril de 2014
Cierra las piernas
"...La
niña se fue, poco a poco, convirtiendo en mujer y sus sentimientos también. El
espacio que existía entre su cuerpo y el otro durante una canción, desapareció.
Para ella era muy fácil notar cuando él la deseaba. Para ella era muy fácil
notar cuánto a él le gustaba; era mucho. A ella también le gustaba mucho.
Fue
en
ese momento de su vida, en el que comenzaba a sentir cosas y estaba
comenzando
a encontrarse con su “ello” más primitivo, más animal, que su papá le
dijo algo
que nunca pudo olvidar. "¿Tú quieres ser feliz? ¿Quieres ser
realmente
feliz?" Le preguntó un domingo mientras regresaban de pasar un día
familiar “Claro que sí papá” respondió ella convencida y a la vez
ilusionada
por escuchar el secreto de felicidad que estaba a punto de darle su
papá.
“Cierra las piernas hasta el matrimonio. Cierra las piernas” fue el
consejo del
hombre más alucinante y admirable para ella. “Cierra las piernas”. Ni
una
palabra más, ni una menos.
Desde
entonces, cada vez que sus instintos querían apoderarse de ella, la primera
imagen que se venía a su cabeza era la de su padre dándole el secreto de la
felicidad. Pasaron uno, dos, tres y hasta cuatro años y el chico mayor, su
primer amor, seguía esperando. Cada vez le gustaba más, cada vez sentía más,
cada vez quería más, pero nunca más que ser feliz. Ser feliz con él. Su mente
había hecho que todo tenga sentido. “Si quiero que este hombre se quede a mi
lado, debo mantener las piernas cerradas para lograrlo” Así pensaba, así
sentía, así vivía… Un consejo, cobró más fuerza que su instinto. Las palabras de su padre se introdujeron
en lo más profundo de su inconsciente y el sexo para ella se convirtió en
sinónimo de entregarle a uno todo lo que posee, todo lo que importa, todo
aquello en que uno consiste en lo más íntimo de sí. Entregarse era correrse el
riesgo de perder al ser amado... "
"...Hasta
que
alguien más apareció. A él se entregó, poco a poco, pero se entregó
porque nunca pensó que podía ser capaz de enamorarse de él. Hasta que sucedió. Se enamoró. No solo se entrego, también amó. Hizo el amor
por primera vez; se le salieron hasta las lágrimas más de una vez. Entendió en la acción
lo que había construido en teoría:
“...entregarle a uno todo lo que posee, todo lo que importa, todo aquello
en que
uno consiste en lo más íntimo de sí” Lo entendió y lo vivió. Más que eso,
no
había. No existía una muestra de necesidad y cariño más grande. Le dio
sentido
a la palabra "placer" y la amarró con su razón de ser. No fue capaz de separar su
cuerpo
del suyo más. Los elementos más peligrosos habían sido mezclados y no
había
marcha atrás; amor + sexo. Nunca había experimentado ambos juntos.
Cuando antes hubo
amor no pudo abrir sus piernas con el fin de no perderlo, cuando las
abrió fue solo con
la condición de que no haya amor. Esta vez ambos se habían juntado con
miles de
elementos más que no vale la pena mencionar..."
"...Para ella significó la pérdida de
la identidad personal. Dejó de ser ella para ser él. Pasó a segundo plano ella
para priorizarlo a él. Un acto sin orgasmo, sin atención, sin abrazos luego, ni
consideración... pero lleno de amor para ella. Todo lo demás dejó de importar.
Quedaron abolidas las fronteras con el otro y los límites fueron desapreciendo con el tiempo. Para
ella no había distinción entre los dos. Hasta que... hasta que - como todo - terminó. A la fuerza tuvo
que encontrarse a sí misma, encontrar su centro, botar toda la energía
introducida dentro de ella en los últimos años para recuperar la suya..."
"...Luego
de esa experiencia, imposible para ella de separar lo físico de lo sentimental.
Es dejar que otro introduzca su energía en ti. Es correrse el riesgo de
eliminar límites que luego será muy doloroso volver a trazar. Es vivir lo
mágico para luego desgarrarlo con la realidad. Es introducir en el inconsciente
a una persona que luego no podrás sacar. Es regalarle a alguien todo lo que
eres en lo más íntimo de tí..."
"...Ahora ella vuelve a recordar el secreto de la
felicidad. Ahora no solo es un consejo de su persona más especial, sino un
mecanismo de defensa que espera y ruega algún día dejar de utilizar..."
(Párrafos de "Cierra las piernas")
miércoles, 2 de abril de 2014
COLORES
AMARILLO.
Abarcó todo. Arrugó más de una vez mi uniforme del colegio, me sacó
ronchas con su barba y achinó mis ojos con sus chistes malos. Se fue un
día poniéndose zapatillas, alistándose para ir a jugar un partido de
futbol. Se fue pero siempre se quedó calentando, recordándome que era
imposible tapar el sol con un dedo. Me quedé cegada y cagada por mi mala
costumbre de no usar lentes de sol. CELESTE.
Con el fin de escapar de esta panza de burro que nos quita las ganas de
permanecer en vertical, me escapé a su ciudad para conocer un cielo más
amplio, más profundo en dónde aprender a cocinar, a limpiar baños, a
dormir con alguien y a montar caballo. Mentí, jugué, tomé mate, crecí,
volé, literalmente volé. Caminé por ramblas de la mano, tomé café con
leche en las mañanas y sangrías en las noches. Regresé a lo gris para
quedarme aquí. MOSTAZA.
Bacon Burger del Chillis, papas fritas del Rancho, un pollo a la braza.
Músculos que protegen, y pasos de salsa que aseguran. Playa, mar, olas;
Vichayito. Músculos que dejaron de proteger. GUINDA.
Como butaca en el teatro. Siempre guinda, suave y en su lugar. Se
necesita abrir para acomodarse. Guardar silencio, respetar, no hablar
demás. Tener clara la salida de emergencia y prepararse para cualquier
sorpresa. VERDE. Por una pizca, mi color final. Esperanza, fe, respeto, servicio, amistad. Pero también angustia infinita y ansiedad. Siempre en horizontal, pocas palabras y demasiada inseguridad. Banquitos, muritos y veredas para alcanzar su boca. Cinturones, escudos y correas para justificar sus rocas. Muy poca verdad y aun así amor incondicional. NARANJA. El más fuerte e intenso de los colores y punto de equilibrio entre lo fantástico y real, líbido y espíritu. Confinza en mí misma, vigor, estímulo, fuerzas, ganas, sueños, estímulo vital. También orgullo, ambición, carácter y extremada pasión. Me define, me conoce, me contiene y entiende.
Algunos COLORES más fuertes, otros más gastados. Pintaron, trazaron, dibujaron; marcaron.
viernes, 21 de marzo de 2014
Al no entender, escribo.

Si me tapo, no me vez
y al no verme, me escondo.
Si me escondo, no sabes
y al no saber, me protejo.
Si me protejo, no me lees
y al no leerme, disimulo.
Si disimulo, tu crees
y al creer, yo juego.
Si juego, me descubres
y al descubrirme, me atrapas.
Si me atrapas, yo pierdo
y al perder, me asusto.
Si me asusto, yo corro
y al correr, me persigues.
y al perseguirme, yo te quiero
y al quererte, me doy cuenta
y al darme cuenta, no actúo
y al no actuar, te pierdo
y al perderte, me muero
y al morirme, me extrañas
y al extrañarme, no entiendo
y al no entender, escribo
y a veces, parar no puedo.
No te enamores de una mujer que sueña despierta
Martha Rivera Garrido
dijo alguna vez “No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca. No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma, y mucho menos de una romántica que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una puesta de sol, el viento y no sepa vivir sin la música. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. No te enamores de una mujer intensa, lúdica, lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así…jamás se regresa” No te enamores tampoco de una mujer que sueña despierta, que cuando vive también imagina, quiere, anhela. No te enamores de una mujer que escribe, que cuenta, que describe para hacer de la realidad una historia espectacular. No te enamores de una mujer apasionada, mucho menos de una sensible. No te enamores de una mujer que llora, que carcajea, que ríe. No te enamores de una mujer terca que cuestione y defineda lo que piensa. No te enamores de una mujer que brilla, que sonríe, que baile, que hable fuerte, que grite inesperadamente. No quieres enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esta y ella se anamora también de tí, te habrás metido en algo de lo que no podrás huir.
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